El tacharismo
Aunque nada tiene que ver con el jeto de aquella primera ministra británica, a más de uno se le pone la nariz como a la señora Margareth Thatcher cuando ve los subrallados, las crucecitas o las anotaciones al lado de los nombres de las vías de las guías de escalada que más de uno tiene en las estanterías de su casa.
Tengo un colega al que todavía aprecio muchísimo, porqué si algo tiene es que se hace querer cuando lo tienes a tu lado, en plena tapia, cuya nariz también es larga pero no de envidia sino de satisfacción. Supongo que a estas alturas ya debe de haber tachado todas y cada una de las vías de aquella primera guía de Luichy de la vertiente norte montserratina. Incluso a escalado perlas de tan sorprendente valor estético, por increíble que parezca, como la Expósita Tudons o -a estas alturas ya habrá encontrado a alguién a quién engañar porqué conmigo lo intentó sin conseguirlo- líneas de tan increíble calidad como la Veni vidi vinci.
Anécdotas a un lado, el tacharism...