Homo-climber: Evolution on the rocks
La endogamia en el mundillo del climb va en aumento para mal y para bién. Escaladores que se emparejan con escaladoras o viceversa –señoras, no se me ofendan–, criaturas resultado del cruce que con a penas cuatro añitos ya le dan a la express... Todo esto, bañado constantemente con la adrenalina segregada desde el bloque a las tapias más gansas. Química pura. Y, todo, aderezado con aquella obsesión tan nuestra. Me refiero al hecho de tener la neurona continuamente fijada en alguna tapia, en algún paso, en alguna chapa o en algún cacharro nuevo.
Mézclese en la coctelera y se obtendrá, con ayuda de unos cuantos años / generaciones, la evolución simulada en la imagen. Ya lo ven, damas y caballeros, la genética se adapta a todo, especialmente si las necesidades físicas del día a día de los especimenes aislados lo requieren.
Ese día, cuando en lugar de pies tengamos manos, seremos un poco más monos, pero, eso sí, escalaremos mejor; seguro!